| |
|
Indómita y bella Patagonia...
En el
extremo sur de América del Sur hay una tierra donde la inmensidad reina, los
contrastes nos maravillan y la calidez de la gente es la mejor arma contra
el frío: Patagonia... ¿cómo describirla....?
Es cordillera y montañas. Como una alta pared
al oeste, que al mismo tiempo la divide y la hermana con Chile, columna
vertebral patagónica, se extienden los Andes Patagónico-Fueguinos. Paisaje
de lagos y pinos, nieve en invierno y flores y perfumes en verano.
Hacia el este, el océano y las playas. Si el
mar siempre es cambiante, aquí lo es más. Aguas cálidas en la costa de la
Patagonia Norte, bañadas por la corriente marina del Brasil, y frías al sur
del Golfo San Matías, pobladas de pingüinos, ballenas y delfines.
También es una vasta meseta en su parte
central. Altos escalones que descienden desde los Andes hasta el mar. La
mayor parte de la superficie de la Patagonia pertenece a este relieve.
Horizonte
chato y lejano, donde la mirada se pierde, sólo interrumpido cada tanto por
la cinta azul bordeada de verde de los grandes ríos con sus valles.
Y finalmente, corolario de esta tierra de
extremos, el "Fin del Mundo", la Tierra del Fuego.
Montañas
y mar juntos, como en ningún otro lugar de la Argentina.
Ushuaia,
Estrecho de Magallanes, Cabo de Hornos y, por qué no, la Antártida tan
cercana, son nombres que con sólo pronunciarlos evocan mitos, leyendas y
aventuras |
|
|