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ABORÍGENES DE TIERRA DEL FUEGO

El archipiélago de Tierra del Fuego fue, en un
tiempo, el hogar de cuatro tribus de indios. Los exploradores blancos los
consideraban los más primitivos y brutales, lamentaban sus saqueos.
Inteligentes con bastante cultura, el indio no podía entender el
conservadorismo del hombre blanco. El indio siempre compartía todo con sus
vecinos.
Ahora estas tribus, antes tan numerosas, están casi extinguidas, sobre todo
por las enfermedades traídas por el hombre blanco. Se trata de cuidar las
especies de plantas o animales que tienden a desaparecer; pero nadie podrá
proteger estos rezagos de tribus.
La diversidad topográfica de Tierra del Fuego permite individualizar con
relativa facilidad los territorios de los distintos aborígenes que la
poblaron.
HAUSH - INDÍGENAS DE TIERRA DEL FUEGO
Los indios de la tribu más antigua, los Haush o Manekent, eran nómades y
cazadores de guanacos emparentados tanto racial como culturalmente con los
Tehuelches de patagonia continental y los Onas, empujados hacia la punta
este de las isla, en el extremo sudoriental, desde el cabo San Pablo hasta
le bahía Sloggett, por los Onas y los Yahganes.
Eran similares a los Onas, en cuanto que usaban el arco de la flecha para
cazar guanacos, y vestían con pieles. Con el arpón y la lanza pescaban, y
con la marea baja recogían moluscos de las playas. No tenían canoas, y
vivían en chozas hechas de estacas o ramas, y a veces con cueros.
Aunque su idioma era distinto del Ona y del Yahgan, algunas palabras eran
similares al Ona. Eran llamados Haust por los Onas o Italam-Ona u Ona del
este por los Yahganes. Los Haush se llamaban a si mismos Máitekenkn.
Quedaba una pequeña tribu cuando llegaron los conquistadores, y actualmente
no encontramos HaushHaush yurns; pero aún hay varios mestizos. El más
conocido de éstos es Luis Garibaldi Monte, de Río Grande.
ONAS - INDIGENAS DE TIERRA DEL FUEGO
Los Onas, numerosos y nómadas, recorrían la mayor parte de la isla grande
siguiendo al guanaco . Vagaban a pie en grupos de familias, usando arcos y
flechas, hechos con mucho cuidado. Muy corpulentos (algunos median más de
1,80 metros), eran excelentes rastreadores e incansables cazadores, vestían
con pieles de guanaco y calzaban jumni (mocasín de piel) durante todo el
año.
Usaban cueros de guanaco (sin pelo e impermeabilizados con una mezcla de
barro con saliva) para sus toldos. Se diferenciaban de sus vecinos del
norte, los Tehuelches, en que usaban sus pieles con pelo por afuera, no
tenían caballos, y los toldos estaban pintados de rojo sin diseños.
Nunca usaban canoas, lanzas o arpones. Pescaban solamente con marea baja.
Tenían cunas para los bebes, que usaban tatuajes en los brazos, y pintaban
sus caras para mostrar sus sentimientos.
Su idioma era menos rico que el Yahgan; pero tenían nombres para cada colina
o valle más chico. Ona es una palabra Yahgan; ellos se llamaban a si mismos,
Shelkman.
Organizados socialmente en bandas o linajes, que habitaban un territorio de
limites perfectamente definidos y respetados por las otras bandas, mantenían
como unidad la familia. No eran jerárquicos y se regía por la reciprocidad y
el acceso igualitario de cada grupo familiar a las fuentes de alimentación,
vestido y habitación.
Muchos Onas fueron muertos por los blancos y en peleas entre ellos mismos;
pero perecieron más todavía por sarampión y otras enfermedades.
El último hombre Ona puro en Tierra del Fuego, Esteban Yshton, murió en
1969. Otras Onas puras fallecidas recientemente son Lola Kispja, en 1966 (la
ultima que vivió como sus antepasados) , y Angela Luij, quien murió en abril
de 1974. Existen varios Onas mestizos en la isla de la Patagonia.
YAHGANES Y ALACALUF
El área de los canales magallanicos era el hábitat de dos grupos adaptados a
la vida del litoral marítimo. Los Yamana poblaban las costas del canal de
Beagle desde la península Brecknack hasta la bahía Sloggett, extendiéndose
al sur hasta el Cabo de Hornos.
Los Alacaluft o Halakwulup ocupaban el litoral occidental del archipiélago
con sus numerosas islas e islotes y parte de la costa sudoccidental del
continente. Estos pueblos presentaban semejanzas entre si, tanto en sus
características físicas como en sus pautas culturales excepto en el aspecto
lingüístico.
Orquera y Piana se refiere a ellos como indígenas canoeros en el siglo XIX,
aparte dos características notan ellos, el arcaísmo cultural y el
arrinconamiento. La primera se alimenta en la sencillez del equipamiento
tecnológico y de su estructura social. Su nomadismo canoero y mariscador
llama la atención , pero mas lo hace su casi total desnudez pese al clima
tan riguroso. El instrumental escaso; la carencia de autoridades
permanentes, etc.
Los Yamana constituyeron una sociedad inquieta, rara vez pasaban mas de
algunas semanas en el mismo lugar, la necesidad de procurarse el alimento
diario, absorbía toda su atención e impulsaba su desplazamiento en grupos
pequeños, de dos o tres familias solamente. Y como resultado de esta
dispersión social, carecían de jefes y caciques.
Por Martín Legue y Miguel
Montes |