

Las estadísticas oficiales del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), muestran una mejora durante el último año en las exportaciones de manzanas. Según ese registro, superaron las 91.500 toneladas, un volumen que marca un punto de inflexión en la dinámica exportadora del complejo frutícola.
En términos interanuales, el crecimiento de las exportaciones fue cercano al 17%, mientras que, si se compara con el promedio de los últimos cinco años, la suba ronda el 7%.
La evolución de los volúmenes exportados en los últimos años muestra, sin embargo, una trayectoria marcada por fuertes altibajos. El sector alcanzó un pico histórico en 2020, cuando las exportaciones rozaron las 110.000 toneladas. Dos años más tarde, en 2022, se produjo una caída pronunciada que llevó las colocaciones externas a un piso cercano a las 70.000 toneladas, uno de los registros más bajos de la última década. Desde ese año, y de manera sostenida hasta 2025, la tendencia volvió a ser claramente ascendente, con un salto interanual significativo en la última campaña.
Brasil, el motor de la recuperación
El análisis por destinos permite entender con mayor claridad la dinámica de la temporada. En línea con lo mencionado, Brasil mostró un crecimiento sostenido en los últimos años como principal destino de la manzana argentina. Durante 2025, este mercado concentró el 44% del total de las exportaciones, liderando de manera contundente las colocaciones externas del producto.
La comparación de la matriz exportadora de manzanas de la Argentina en la última década revela un avance muy significativo de Brasil, tanto en términos absolutos como relativos. En volumen, las exportaciones hacia ese país crecieron un 86% en los últimos diez años, mientras que su participación sobre el total exportado aumentó en 19 puntos porcentuales. Este proceso refleja no solo una mayor integración comercial dentro del Mercosur, sino también la capacidad del sector argentino para adaptarse a las condiciones de un mercado cercano, con menores costos logísticos y una demanda estable.
En contraste, el resto de los destinos se mantuvo relativamente estable en términos de volumen, aunque con cambios relevantes en la estructura general del comercio. Un dato que no pasa desapercibido es la reducción en la cantidad total de países a los que llega la manzana argentina. En 2025, siempre según datos del SENASA, las exportaciones alcanzaron a 28 países, mientras que en 2016 el número ascendía a 37. Es decir, en los últimos diez años se perdieron nueve destinos.
Este achicamiento del abanico de mercados explica, en parte, el crecimiento relativo de los denominados “otros destinos”, que ganaron participación porcentual sobre un total más reducido. Si bien esta concentración puede ser eficiente desde el punto de vista operativo, también plantea desafíos estratégicos a futuro, vinculados a la necesidad de diversificar riesgos y ampliar nuevamente la presencia internacional del producto.
Precios en recuperación
Otro de los aspectos más destacados de la temporada fue la evolución de los precios FOB de exportación. Durante 2025, el valor promedio declarado se ubicó en 0,81 dólares por kilo, una cifra que representa un incremento del 5% respecto del promedio de 2024 y una suba del 17% si se lo compara con el valor medio de las últimas cinco campañas (período 2020–2024).
La trayectoria de los precios FOB muestra claramente el ciclo atravesado por el sector. En los años 2017 y 2018, los valores alcanzaron máximos cercanos a los 0,97 dólares por kilo. Luego, se produjo una caída abrupta que llevó el precio a tocar mínimos en torno a los 0,66 dólares en 2020, en un contexto internacional complejo y con márgenes muy ajustados para los exportadores. A partir de 2022, comenzó una recuperación gradual que se consolidó en la última temporada.
Si bien el valor de 0,81 dólares por kilo es considerado positivo y alentador por los actores del sector, todavía se encuentra unos 16 centavos por debajo de los máximos históricos registrados en 2017. Esto indica que aún existe margen para seguir mejorando la rentabilidad de la cadena, especialmente si se logra avanzar en mercados que convalidan precios más elevados.
En este sentido, los mercados asiáticos aparecen como una de las principales oportunidades de crecimiento a mediano y largo plazo. Durante 2025, Asia mostró valores promedio muy superiores al precio FOB general de las exportaciones argentinas, superando ampliamente el dólar por kilo. Sin embargo, el volumen enviado a esta región sigue siendo reducido, lo que limita su impacto en el resultado global.
Asia es considerado por muchos analistas como el verdadero centro de consumo futuro para las frutas frescas, debido a su tamaño poblacional, crecimiento del ingreso per cápita y cambios en los hábitos alimentarios. Para la manzana argentina, acceder de manera más consistente a estos mercados implicará trabajar en cuestiones logísticas, sanitarias, comerciales y de promoción, con una estrategia de largo plazo que involucre tanto al sector privado como al Estado.


