

Lionel Scaloni está enfocado. Enfocadísimo en estas dos semanas que le restan para salir a la cancha a defender el título de campeón. Respira, se acomoda en un sillón y se hace tiempo para charlar durante más de una hora con Olé. Y no sólo del Mundial que se viene: también de la vida. De lo que heredó de su viejo. Del espíritu de la Scaloneta. De la presión, el post Mundial 22, del presente y del futuro. Uno que, en lo inmediato, tiene el inicio de una nueva Copa del Mundo.
-Estás por arrancar tu cuarto Mundial, ¿te diste cuenta de ese dato?
-¿Cuarto por qué? ¿Por el que jugué? Es verdad que sería el cuarto. Es una sensación única, la verdad. Es seguramente el evento deportivo más importante del mundo para el que le gusta el fútbol y hay que disfrutarlo en la medida de lo posible. No tenía el registro porque tengo la cabeza puesta en que soy entrenador.
-¿Cuál es la diferencia entre aquella Copa del Mundo 2006, cuando eras jugador, y esta como entrenador?
-No tiene nada que ver con la sensación del día a día. Vos, como jugador, lo único en lo que pensás es en recuperarte, en estar bien. Y en el cuerpo técnico estás enchufado las 24 horas, la cabeza te da vueltas. Si hacés esto, si hacés lo otro, si te atacan por acá, por allá. El jugador no tiene eso en la cabeza. La verdad es que la diferencia es abismal. Cuando jugaba me interesaba la táctica, la estrategia para defender, atacar, cómo jugaba el rival, todo eso. Pero no estás todo el día pensando en eso y el entrenador, sí.
-Pero sabés cómo están viviéndolo ellos también.
-Sí, y hay de todo en el grupo. Hay jugadores que te consultan, te das cuenta de que están muy metidos en el tema, y hay otros que no, que van a lo realmente importante. Por eso, cuando damos información, damos lo que realmente creemos que es importante para ellos y no para nosotros, porque al final entrenamos para ellos.
-¿Descansás?
-Normalmente descanso.
-El cuerpo sí, ¿pero la cabeza?
-¡La cabeza…! Pero no creo que sea por el Mundial, sino que es algo de siempre. Siempre he sido un tipo que no para nunca de hacer cosas. Hoy en la Selección, antes cuando jugaba. Nunca desconecto, creo que en eso no he cambiado. Pero descansar y dormir es importante porque tenés que estar con las pilas puestas.
-¿Cómo está la Selección a días de empezar el Mundial?
-Estamos bien. Por suerte nosotros tenemos una base, tenemos muchos jugadores, diría del 60-70%, que son siempre los mismos. Y eso ayuda a que cuando te juntás, todas esas dudas se disipan: al conocerse, al saber cómo jugamos, qué es lo que queremos, ayuda a que si hay algo que no anda bien, esas cosas se minimicen. Imagino que todas las selecciones estarán de la misma manera, preocupadas por el inicio del Mundial, por que llegue la mayoría bien, porque estén lo mejor posible. Es muy difícil llegar al 100%, al máximo de las posibilidades, pero estamos bien.
-¿Tu papá te decía: “Cómo no vas a agarrar la Selección”?
-Mi papá es un tipo que no le tiene miedo a nada. A cero. Hace 12 o 15 años decía: “Leo alguna vez va a entrenar a la Selección Argentina”. Creo que estaba dirigiendo en Mallorca a los chiquitos. Y en esa época ya estaba con eso. Él nunca le tuvo miedo a nada. Y yo un poco de eso heredé de él. Y sobre todo porque creo que me sentía, no digo preparado para conseguir todo esto, pero sí para afrontar la situación y hacerlo con total responsabilidad. Y después de haber estado mucho tiempo acá, de haber pasado por Juveniles, uno va entendiendo lo que es jugar con esta camiseta y cómo los jugadores van progresando con vos y te van dando una mano porque, al final, le demos la vuelta que le demos, lo que más claro tiene que estar es que los que juegan son los jugadores. El entrenador es el que tiene el papel menos importante acá. Volviendo a lo de mi viejo, siempre fue un tipo muy positivo. Yo le decía: “Papá, no sé, el domingo jugamos con tal”. Y él me respondía: “No tengas miedo, no pasa nada, dale para adelante”. Bien tipo de campo. Y ese “dale para adelante” resumía un montón de cosas: que no tuviera miedo, que si perdés no pasa nada, al otro día te levantás y seguís.
-Fue una cultura que mamaste, porque ya cuando jugabas en Newell’s ibas e ibas para adelante.
-Siempre, en los grupos en los que estuve, era el que animaba al grupo. Cuando había una mala cara intentaba hablar con alguno. Siempre fui muy extrovertido. Y sí que lógicamente eso lo heredás. Mi viejo venía de Córdoba cargado de piedras, paraba en Pujato y nos buscaba y nos llevaba a entrenar a Rosario. Vos sabías el esfuerzo que hacía tu viejo y era el primero que te buscaba para salir. Tenía más ganas él que nosotros de entrenar. Eso te va marcando. ¿Si yo alguna vez quería no ir? Diría que nunca. Mi hermano era un poco más quedado, era más grande y había que ir a buscarlo a la casa de la novia, pero yo era un loco y lo seguía a todos lados a mi viejo. Era la ilusión que él tenía. Hoy eso está mal visto: el padre que está atrás y le dice al nene que vaya a jugar. Los tiempos han cambiado, pero eso creo que tendría que seguir: tener un papá que te apoye, que te aporte cosas, que te saque los miedos que podés llegar a tener. Sin él no hubiéramos llegado ninguno de los dos a jugar ni siquiera en Primera División.
-¿Tu viejo te reta igual que cuando eras chico?
-Je, no. Ahora mi papá ya está grande, pero no, la esencia es la misma. Su fuerza de voluntad, con todos los problemas que ha tenido… Sigue siendo un guerrero, está ahí dándole guerra a la vida y eso que te demuestra nos sigue dando esa fuerza a todos. No va a cambiar. Y yo intento que mis hijos no cambien, que sean así, más allá de que hayan nacido en España. Intentamos que sepan lo que es nuestra cultura, nuestra manera de ser y creo que se sienten muy identificados. Salieron un poco como nosotros éramos de chiquitos.
-Tu imagen en Navidad, sentado en la vereda del pueblo. Más allá de la viralización en las redes, la imagen es de la naturalidad pura.
-Si vivís en un pueblo, sabés que eso es lo que hay en el pueblo. Vos estás sentado ahí afuera, pasa la gente y te saluda. Es que no entiendo por qué tendría que cambiar. Esa es la realidad, ¿por qué no? ¿Por qué cuando pasó lo del Mundial tenía que haber cambiado? Intenté seguir siendo el mismo y creo que fue mejor, porque si me refugiaba iba a ser todavía peor de lo que pasó. Entonces, siendo lo que soy, después del Mundial venían a casa, hacían cola y yo salía a firmar. Pero mi casa es una casa de pueblo. Estás ahí, tocan la puerta, se asoman por la cortina y es así. Resume un poco lo que somos como familia y creo que a la Argentina también la identifica un poco al final. Somos así.
-¿Al equipo lo identifica también esto? ¿Sentís que tu equipo tiene esto?
-Sí, nosotros siempre hablamos de que ellos, y creo que también lo ha dicho Luis Enrique, son solo jugadores de fútbol, no son más que eso. Y yo soy solo entrenador, no soy más que eso. No por ganar podés tomar la decisión que quieras. No sos más importante que nadie dentro del país. Seguís siendo un jugador de fútbol que le trae alegría a la gente. Confundir eso sería un error. Y es verdad que hay momentos en los cuales vos estás desbordado, podés tener un desliz y eso está recontra permitido, sobre todo en estos chicos, por toda la responsabilidad que llevan. Pero siempre hay que conservar la cabeza sabiendo que no son más que nadie por ganar. Y de la misma manera, cuando perdés, bueno, perdiste y no sos el peor del mundo. Ese equilibrio es importante. Hacerse mala sangre, si perdés, no hay ningún problema. Pero la vida sigue. Es lo que intentamos hacerles entender a ellos. Creo que lo han entendido, lo llevan muy bien y es importante que sea el reflejo de toda una sociedad.
-Y en este momento, marcando esta situación sentimental, ¿es una presión ir a defender el título de campeón del mundo?
-Al final vos sabés bien que cada vez que Argentina va a jugar un Mundial siempre es protagonista. Entonces no va a cambiar, no va a cambiar. No sé, ahora que me dijeron que voy a estar en cuatro Mundiales… En 2006, la expectativa era enorme, un equipazo, y no se consiguió el objetivo, pero para mí fue una Selección increíble, que marcó una época, que jugó bien. Después no se ganó, pero no pasa nada. Entonces se fue como protagonista y Argentina seguirá siendo protagonista. Después la pelota puede entrar, no puede entrar. El tema es saber a lo que vamos, saber respetar nuestra tradición, respetar nuestra cultura y después la cancha dirá lo que tenga que decir. Pero que Argentina siempre es una de las que anima el Mundial, eso es más que evidente.
-Hablaste hace poquito en una entrevista que había diez candidatos a ganar el Mundial. ¿Argentina está entre esos diez?
-¿Diez? No sé si no me quedé corto. Sí, porque en un Mundial, claro, Argentina va a estar. No sé si va a ganar, pero esos diez o doce van a pelear e intentar llegar a la final. España, Francia, Portugal, Inglaterra, Brasil, Colombia, Uruguay también, Argentina, Marruecos... No sé ni cuántos nombré, ya estoy olvidándome de alguno. ¡Croacia, me olvidé de Croacia! De algunos me olvidé también, pero al final, el Mundial, ¿qué te voy a contar? No sólo basta con jugar bien, con ser protagonista, con que sea una selección grande, después se te tienen que dar un montón de factores para que el camino se te allane. Nosotros creo que, de las últimas selecciones que ganaron, fuimos una de las que más piedras tuvo en el camino. Porque perdimos el primer partido, porque nos empataron en el último minuto contra Holanda y fuimos a penales. Con Francia ganábamos 2-0 jugando bien y nos empataron. Dentro de todo, fuimos una de las que más piedras tuvo en el camino, una de las que creo que merecidamente llegó a la final y aun así estuvo a nada de no ganarla. Imaginate lo difícil que es. Pudimos quedar con Holanda afuera, pudimos quedar sin ganar la final y en la fase de grupos pasó lo que pasó.
-Los jugadores reconocen que en el partido contra México estuvieron asustados…
-Porque era un partido bisagra, que muchos no habían jugado nunca, el ambiente era el que era y México era un buen equipo y nos había planteado una manera de jugar diferente a la que venía haciendo. Eso nos sorprendió también un poco. Entonces el primer tiempo fue un poco una toma de contacto sin hacerse mucho daño los dos equipos. Y bueno, ya el segundo fue diferente, tomamos la rienda del partido, el equipo se hizo cargo de la pelota.
-En el segundo gol de Argentina contra Francia en la final, por la forma en la que se dio, ¿qué sentíste?
-Ahí no me di cuenta, de hecho creo que me di cuenta después cuando empecé a ver en los videos. No me había dado cuenta de magnitud, tan lindo. Yo recuerdo ahí que que le digo a Julián que presione y tal, pero no recuerdo mucho más que eso. Todo lo otro después lo volvimos a ver, a lo mejor el resto del cuerpo técnico lo ve o los chicos del banco de suplentes. Yo no lo recordaba que hubiera sido tan bueno.
-¿Esta Selección no se deja renovar? ¿Qué es lo que tiene este espíritu de esta Selección que hace que buena o una buena parte de los campeones del mundo sigan formando parte?
-Los que siguen es porque han demostrado querer estar, no porque no lo hayamos intentado. Hemos intentado traer un montón de jugadores y al final los que siguen estando es porque lo merecen y están vigentes. Y los que no están, por diferentes motivos, no están: Fideo merecidamente dejó de venir porque su carrera ha sido un cuento de hadas, creo que el resto forma parte del proceso normal. Ota ya dijo que después del Mundial se va. ¿Cómo hacés para reemplazar a Di María? ¿Cómo hacés para reemplazar a Otamendi cuando no esté? Imposible. Tenés que intentar, bueno, desde otro aspecto, buscar otro tipo de jugadores, otra manera de jugar, pero es imposible reemplazarlos y eso es algo que habrá que hacer en un futuro. Pero yo creo que los que están están porque lo merecen, sinceramente.
-Leo, es difícil pensar después del Mundial, pero está arriba de la mesa el tema de tu continuidad, si tenés ganas de seguir, si te lo van a ofrecer, si estás charlando. ¿En qué situación se encuentra eso?
-Con el presidente, con toda la gente, estamos más que bien. Y yo creo que hoy tampoco es importante meter el foco en eso. Al final, como soy tan natural -dicen que soy siempre de la misma manera-, si tengo que sentarme a hablar, buscaremos la mejor solución para todos. Y lógico que yo siempre dije que estar acá es algo único y el día que me vaya, me arrepentiré. Algún día pasará, eso es evidente. Pero sí, sí, reconozco que esto es un lugar soñado, siempre lo he dicho, y que estoy muy bien, estamos muy bien con el cuerpo técnico y ya veremos. Hay un Mundial en el medio y después veremos, pero hay predisposición de las dos partes y eso es lo más importante.
-Por eso es algo que vas a resolver después del Mundial.
-Sí: la cabeza ahora está puesta en lo nuestro y lo otro realmente, al lado de esto, es mínimo, porque en cinco minutos, si todos estamos de acuerdo, se llega a un buen puerto.
-Muchos técnicos que tuviste hablan de que a Scaloni ya se le veía otro interés desde lo táctico o estratégico. ¿Hay algún jugador en la Selección que vos veas con ese perfil?

