Turismo El maíz tiene un valor estratégico en la nueva demanda mundial de carne
28/06/2026
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El país puede integrar su enorme capacidad agrícola con el potencial de su ganadería
El mundo atraviesa una profunda transformación en la demanda de alimentos. El crecimiento de las clases medias, especialmente en Asia, impulsa un cambio en los hábitos de consumo y en la calidad de los productos demandados. Ya no se trata solamente de abastecer mercados con volumen, sino de ofrecer alimentos con atributos diferenciales, trazabilidad, inocuidad y, fundamentalmente, estándares de calidad cada vez más exigentes. La suba del dólar impulsó las ventas de soja: queda comercializar grano por más de US$13.000 millonesEn ese nuevo escenario global, la Argentina posee una oportunidad estratégica única: integrar su enorme capacidad agrícola con el potencial de su ganadería para transformarse en un proveedor de proteínas animales de alto valor agregado.Históricamente, la Argentina construyó gran parte de su perfil exportador sobre la producción y venta de granos y subproductos. Sin embargo, el desafío hacia adelante no pasa únicamente por producir más maíz, sino por lograr transformar una mayor proporción de ese maíz en proteína animal de calidad, capturando más valor dentro del país. De esta manera, el maíz deja de ser solamente un commodity exportable para convertirse en un insumo estratégico de la carne que demanda el mundo y nuestro gran consumo interno.Los mercados internacionales de alto valor muestran un crecimiento sostenido en la demanda de carnes premium. China seguirá siendo un actor determinante por escala, pero al mismo tiempo aparecen oportunidades cada vez más relevantes en otros destinos de Asia, como Japón, Corea del Sur y distintos países del sudeste asiático, además de segmentos específicos en Medio Oriente y otros mercados desarrollados que buscan cortes de calidad.En todos los casos, los consumidores, aquí y en el exterior, valoran atributos concretos: terneza, marmoleo, uniformidad, consistencia y experiencia de consumo. Allí es donde la integración entre maíz y ganadería adquiere una importancia decisiva: la terminación de los animales a grano permite producir carnes con características alineadas a las exigencias de esos mercados. Pero la gran fortaleza argentina radica en la posibilidad de combinar e integrar cría y recría pastoril o suplementada con la terminación a grano, lo que permite desarrollar una carne diferencial, con identidad propia y competitiva frente a los principales exportadores mundiales. Ese modelo de integración entre agricultura y ganadería constituye una de las grandes ventajas comparativas del país.Además, transformar maíz en carne implica multiplicar el valor económico de cada tonelada producida. La cadena ganadera genera empleo, moviliza economías regionales, impulsa inversiones industriales, demanda logística, promueve desarrollo tecnológico y permite exportar productos con mucho mayor valor agregado por tonelada exportada.La discusión estratégica pasa ahora por cómo lograr que una mayor parte de esos nutrientes se convierta localmente en alimentos de alta calidad capaces de conquistar los mercados más exigentes del mundo.Pasar del barco de granos al contenedor de carne representa mucho más que un cambio comercial. Significa avanzar hacia un modelo de desarrollo donde la Argentina capture una mayor proporción del valor generado por sus recursos naturales y su capacidad productiva.Para aprovechar plenamente esa oportunidad será necesario consolidar condiciones que permitan invertir y crecer. La estabilidad macroeconómica, la apertura de mercados, la previsibilidad, la infraestructura, la valorización de la calidad y el financiamiento serán factores fundamentales para estimular una integración cada vez mayor entre agricultura y ganadería.La Argentina cuenta con recursos naturales, conocimiento técnico, capacidad empresaria y experiencia productiva para posicionarse como un proveedor global de carnes de alta calidad y capturar más y mejores precios. En ese camino, el maíz puede transformarse en el gran articulador de una estrategia de agregado de valor capaz de convertir granos en proteína, exportaciones, empleo y desarrollo federal.En un mundo que demanda cada vez más alimentos de calidad y revaloriza nuevamente a los alimentos naturales como la carne, el desafío pasará por transformar cada vez más maíz en valor argentino para el mundo.Presidente de la Cámara Argentina de Feedlot
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