

Argentina LNG presentó su adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) a mediados de agosto, convirtiéndose en el mayor proyecto inscripto hasta el momento en ese programa. La aprobación oficial, sin embargo, aún está pendiente. En diversas apariciones mediáticas, Marín fue categórico sobre la relación entre el marco regulatorio y la viabilidad del proyecto: “Sin RIGI hoy no hay LNG. Lo dije al principio y lo sigo diciendo”, dijo en declaraciones previas a Infobae.
Los bloques que alimentarán el proyecto ya están definidos y distribuidos: YPF controla el 36% del upstream, mientras que Eni y XRG tienen el 32% cada una, en áreas administradas por UPCO ARLNG I S.A.U., la sociedad creada específicamente para el proyecto. Las reservas provienen de Vaca Muerta, la formación de shale que posicionó a la Argentina como el segundo yacimiento de gas no convencional más grande del mundo.
El financiamiento avanza en paralelo. Según reveló Marín en marzo durante el CERAWeek, 47 bancos participaron de las primeras rondas para la primera etapa —valuada en USD 15.500 millones— y el monto total ofrecido llegó a 2,4 veces lo requerido. JP Morgan lidera el diseño financiero junto al banco Santander, con el objetivo de cerrar antes de fin de año. La última novedad concreta es el lanzamiento de la licitación de tubos para dos gasoductos de 48 pulgadas y un poliducto de 24 pulgadas, valuada en alrededor de USD 2.000 millones, con adjudicación prevista para noviembre o principios de diciembre.
Los contratos que negocia YPF llegan en un contexto de fuerte turbulencia en el mercado mundial de GNL. Según el informe trimestral de la Agencia Internacional de Energía (AIE), entre marzo y junio de este año las exportaciones de Qatar y los Emiratos Árabes Unidos cayeron 35.000 millones de metros cúbicos respecto del mismo período del año anterior, como consecuencia directa de las disrupciones en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz. El declive fue parcialmente compensado por el crecimiento de la producción en América del Norte, África y Australia, pero el mercado quedó ajustado.
El comercio global de GNL alcanzó un récord de 437 millones de toneladas en 2025, con un crecimiento del 6,3% respecto del año anterior, según el World LNG Report 2026 de la Unión Internacional del Gas (IGU, por sus siglas en inglés). Estados Unidos se consolidó como el mayor exportador mundial, con 110,7 millones de toneladas, seguido por Qatar. La capacidad global de licuefacción llegó a 524,5 millones de toneladas anuales al cierre de 2025.
En ese escenario, los compradores asiáticos y europeos aceleraron la búsqueda de proveedores alternativos a los del Golfo Pérsico. Marín lo describió con precisión en Houston, durante el foro CERAWeek by S&P Global, en marzo: “Esta guerra aceleró el GNL de Argentina de una forma que no se imaginan. Hoy la seguridad energética pesa más que el precio”, dijo. Y agregó: “Somos un país que está lejos de los conflictos internacionales y eso nos convierte en un proveedor muy seguro”.
Las proyecciones de YPF para Argentina LNG son de largo alcance. Según Marín, el proyecto generará exportaciones por USD 10.000 millones anuales a partir de 2031 —un tercio de los USD 30.000 millones totales que la empresa proyecta para ese año—, con contratos de largo plazo apuntados principalmente a Europa y Asia. El impacto, aseguró, se extendería durante dos décadas.
En este escenario, la Argentina cuenta con dos proyectos de licuefacción de gas. Al Argentina LNG se le suma Southern Energy (SESA), liderado por Pan American Energy (PAE) con participación también de YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG.
El proyecto avanza en paralelo con una escala menor pero un calendario más cercano, ya que será el primero de los dos en ponerse en marcha. De hecho, a comienzos de año firmó un contrato por USD 7.000 millones con la empresa estatal alemana Securing Energy for Europe (SEFE) para exportar 2 millones de toneladas anuales durante ocho años a partir de fines de 2027. Ese volumen representa cerca del 80% de la capacidad del primer buque licuador de SESA, el Hilli Episeyo, que operará también frente al Golfo San Matías.
Con ambos proyectos combinados, la Argentina podría exportar más de 14 millones de toneladas anuales de GNL desde 2031, lo que la ubicaría entre los mayores proveedores emergentes del mundo en este combustible.