




El Coordinador del Consejo Escolar de Sierra Grande, Marcelo Saggina, destacó el aporte que realizan estas propuestas en la localidad y su articulación con otros actores. “La verdad que es una herramienta muy buena para nuestros jóvenes, para que puedan aprender algo nuevo”, señaló.
Además, explicó que el trabajo conjunto permite aprovechar los conocimientos y recursos disponibles para atender necesidades concretas de las escuelas, como la reparación de elementos, la construcción de rejas y otras tareas.
Saggina puso el foco en la utilidad que tienen estos aprendizajes frente a las nuevas oportunidades que se generan en la región. “Son herramientas para defenderse”, sostuvo al referirse a la soldadura y la herrería, y remarcó que se trata de oficios que pueden abrir posibilidades laborales. En ese sentido, destacó también la formación en gastronomía que se desarrolla en la localidad y que, junto con soldadura, reúne a alrededor de 30 o 40 estudiantes.
Desde el aula, el capacitador Gustavo León explicó que la propuesta está pensada para que puedan incorporarse personas con distintos niveles de conocimiento. “Estamos trabajando con el principio de la soldadura”, contó, y detalló que durante las primeras clases se trabaja en el reconocimiento de las herramientas y en los conocimientos básicos, antes de pasar a la práctica con distintos tipos de soldadura.
El docente remarcó que el objetivo va más allá del aprendizaje técnico. Los estudiantes podrán adquirir conocimientos para desarrollar sus propios proyectos, realizar reparaciones y desenvolverse con mayor autonomía. “Acá van a aprender a reparar una silla y hacer sus propios proyectos”, explicó, y agregó que también podrán aplicar lo aprendido para realizar reparaciones en sus casas o como una herramienta para el trabajo.
Entre quienes participan de la capacitación está Catiana Salinas, quien eligió el taller porque siempre le interesaron las herramientas y tenía ganas de aprender algo diferente. “Quería aprender algo distinto en la rama que es soldar”, contó. En sus primeras clases, comenzó a familiarizarse con los materiales y las medidas de protección necesarias para trabajar de manera segura.
Para Catiana, la propuesta tiene además un valor concreto para la vida cotidiana. “Son cosas que uno aprende más que nada para el futuro, para resolver y para tener algo más en conocimiento”, expresó. Aunque todavía espera tener su primera experiencia práctica con la soldadora, ya tiene claro para qué quiere utilizar lo que aprenda: “Todo lo que aprenda yo quiero usarlo en práctica más que nada”.
De esta manera, el Aula Taller Móvil acerca formación en oficios a distintas localidades de Río Negro y convierte el aprendizaje en una herramienta concreta para el presente y el futuro.


